Como el nombre sugiere, la triangulación consiste en la introducción de una tercera persona en la dinámica de pareja. Esta persona puede ser desde un familiar, alguna amiga o amigo que el abusador y la víctima tienen en común, compañera de trabajo, vecina, etc.

A esta tercera persona le llamaremos el peón ya que para el abusador emocional todo en la vida es un juego, y en las relaciones interpersonales (primordialmente las de pareja) el nombre de este juego es “Poder y Control“.

La triangulación cumple varios objetivos simultáneos:

  • Genera celos y despierta inseguridades en la víctima.
  • Hace que la víctima compita por la atención y el afecto del abusador.
  • Provoca caos dentro de la relación.
  • Artificialmente vuelve más atractivo al abusador a los ojos de la víctima.
  • Condiciona el comportamiento de la víctima para satisfacer las necesidades del abusador.

El abusador utiliza este mecanismo de control con bastante frecuencia, sobre todo al inicio de la relación con el objetivo de mantener a la víctima en un constante estado de incertidumbre, lo cual facilita el lavado de cerebro al que se verá sometida.

La triangulación puede ser utilizada de distintas formas:

  • El abusador comparará a la víctima con el peón para despertar inseguridad. El peón es utilizado como un espejo frente al cual la víctima se verá reflejada.

Ejemplos:

-¿Sabes? Mi ex no se comportaba como tú lo haces… Ella/él me tenía más paciencia.-

-Con mi ex el sexo era increíble, no entiendo qué te pasó a ti. Antes tenías más energía…-

Este tipo de discurso tiene como objetivo condicionar el comportamiento de la víctima, de modo que la relación deja de ser equitativa y se convierte poco a poco en una competencia contra reloj en la cual el abusador tortura y controla a su pareja, haciéndola sentir incapaz de satisfacer sus necesidades.

Para que surta el efecto adecuado, el abusador deja las cosas sujetas a interpretación de la víctima, quien poco a poco intenta armar un rompecabezas con medias verdades y mentiras que el abusador lanza sin cesar.

A la larga, el efecto es devastador dado que la víctima se obsesiona con descifrar a su abusador, a tal grado que comienza a descuidar sus propias actividades y pasatiempos para enfocarse en mantener siempre un ojo en la pareja.

La víctima pierde la tranquilidad y comienza a experimentar delirios de persecución generados por la introducción constante de este tipo de comentarios; inclusive altera su comportamiento con tal de ajustarse a las expectativas del abusador con el afán de “salvar” la relación.

Dependiendo del nivel de dependencia en el que se encuentre, la víctima llega al extremo de contradecir sus propios valores, gustos e ideas y comienza a adecuarlos para que el abusador no la abandone:

  • Si la víctima no usaba drogas, ahora comenzará a consumirlas.
  • Si la víctima tiene sobrepeso, se pondrá a dieta para darle gusto al abusador (o viceversa).
  • Si la víctima no iba a fiestas, ahora acudirá a ellas todos los fines de semana.

Por lo general, el abusador utilizará estas comparaciones en situaciones de intimidad o en momentos en los que la víctima se encuentre totalmente desprevenida. De este modo el efecto se acentúa y genera aún más estragos en el inconsciente y autoestima.

  • El abusador compartirá anécdotas en las cuales el peón se volverá una presencia frecuente, provocando celos en la víctima.

Ejemplos:

-Hay una chica nueva en el trabajo y no deja de mirarme, aunque sabe que soy casado.-

-Vi el otro día a mi ex y le dio tanto gusto que me invitó este fin de semana a visitarla a su casa.-

-En el gym me voltean a ver todas las mujeres, sobre todo las más jóvenes.-

Este uso de la triangulación surte efecto en la víctima porque todo se deja abierto a interpretación.

El abusador disfruta hacer sufrir a su pareja de este modo ya que esto lo hace verse y sentirse más deseado. La víctima siente que no debe equivocarse en nada dado que el abusador estará siempre con un pie fuera de la relación.

Los peones elegidos por el abusador cumplen funciones específicas y estratégicas.

De acuerdo a las inseguridades que la víctima haya ventilado al abusador durante la etapa del Bombardeo de Amor, los peones serán utilizados de forma deliberada para dañar de manera profunda y frecuente su autoestima.

  • Si la víctima sufre de sobrepeso, los peones serán personas esbeltas.
  • Si la víctima tiene problemas de abandono, el abusador pondrá más y más peones en el tablero para desquiciarle.
  • Si la víctima no se considera a sí misma atractiva, los peones será personas a las cuales el abusador considera muy atractivas.

Los efectos a largo plazo de este tipo de abuso emocional son muy graves, ya que poco a poco desmoronan la confianza de la víctima y la convierten en una marioneta que sólo vive para satisfacer las necesidades irracionales del abusador.

Cabe mencionar que, en una relación sana y estable, las anécdotas y comentarios no se dejan nunca abiertos a la interpretación del otro. En una relación donde prevalece la seguridad y confianza, no se propicia caos ni paranoia al interior de la dinámica, ya que las anécdotas no trascienden ni evolucionan en un problema crónico.

Ejemplos:

-La chica del trabajo no deja de mirarme. Hablé con ella y le dije que no insista, que ya estoy casado. Con eso debe bastar.-

-Hablé con mi ex y le dije que no insista en marcarme por teléfono. No voy a tener tiempo para verme con ella de aquí en adelante.-

  • El abusador traslapará compromisos entre la víctima y el peón, forzando a que la víctima sea quien tome las decisiones en lugar del abusador.

Ejemplos:

-Me están invitando a una fiesta unos amigos a la misma hora que quedamos en salir tú y yo a cenar. No sé que hacer…

-El siguiente fin de semana viene de visita una amiga a la que quiero mucho. ¿Sigue en pie nuestra salida a la playa?

-Amor, ¿podemos mover nuestra comida para otro día?, me acabo de acordar que hoy es el último día en que mi familia está en la ciudad.

Es muy importante mencionar que el abusador es plenamente consciente de lo que está provocando. Todas y cada una de sus acciones son deliberadas.

Los abusadores no son estúpidos ni tienen mala memoria, sin embargo es justo eso es lo que le quieren hacer creer a la víctima. Al hacerse pasar por ingenuos obligan a la víctima a que sea ella quien tome las decisiones, poniéndola entre la espada y la pared al tener que elegir entre su propia felicidad o la del abusador.

Es un insulto mayor que el abusador minimice a su pareja y la ponga en la balanza de este modo. Los efectos en el autoestima de la víctima son muy graves, pues esta no sólo comienza a disminuir su propio valor sino el respeto por sí misma.

Mediante esta táctica, el abusador obliga a la víctima a cederle cada vez más espacio para poder salirse con la suya. La víctima, dentro de su buena voluntad, piensa que al hacer feliz a su pareja está fortaleciendo la relación cuando en realidad está ocurriendo todo lo contrario: El abusador obtiene cada día más control y poder no sólo sobre la relación sino sobre la mente de la víctima.

  • El abusador prestará más atención al peón que a la víctima cuando los 3 se encuentren presentes en el mismo lugar.

Ejemplos:

En una fiesta en la que abusador y víctima comparten mesa, el abusador sonreirá y platicará mucho más con el peón que con su propia pareja.

En una reunión, el abusador se desaparece de la vista de la víctima y después de transcurridas varias horas, le encuentra platicando muy risueño con el peón.

El abusador mantendrá una charla mucho más interesante y variada con el peón que con la víctima (con quien ya no tiene ese tipo de conversaciones).

A primera vista, algunos dirán que estos ejemplos no representan nada fuera de lo común y que son situaciones que ocurren de forma cotidiana en cualquier relación de pareja.

Nada más alejado de la realidad.

El abusador es una persona sádica y disfruta hacer sufrir a su pareja. Todas sus acciones son deliberadas y cumplen un único objetivo: Condicionar el comportamiento de la víctima para que esta se vuelva más sumisa e insegura.

Al descuidar de forma deliberada a su pareja, el abusador propicia golpes a su autoestima, haciéndola sentir desvalorada y desesperada. La víctima lentamente comienza a entrar en un estado de crisis, sintiéndose incapaz de devolver a la relación esa (aparente) tranquilidad presente al inicio.

  • El abusador deliberadamente ignorará por completo a la víctima para redirigir su atención a los peones.

Ejemplos:

Víctima y abusador ya tenían un compromiso con días de anticipación, sin embargo, el abusador cancela a la última hora para verse con alguien más.

El abusador le da Like en Facebook a todos los posts de sus amigos menos a los de la víctima.

El abusador habla constantemente por teléfono con sus amigos y amigas menos con la víctima.

De entre los usos de la triangulación, es éste quizá el que más daño provoca al autoestima dado que los golpes emocionales son indirectos.

A la larga, la víctima queda totalmente sumergida en incertidumbre y realiza conjeturas que provocan un constante desgaste de energía y tiempo:

¿Por qué no me habla?, ¿Hice algo mal?, ¿Acaso estará con otra?, ¿Estará enojado conmigo?, ¿Se habrá molestado por lo que dije ayer?, ¿Y si le envío un mensaje?, ¿Estará dormido?, etc…

Todas estas preguntas a la larga hacen que la víctima viva en un estado de tensión constante, temiendo cometer cualquier error que pudiera hacer enojar al abusador.

Los abusadores emocionales suelen llenar todas las necesidades afectivas y de atención en la víctima al comienzo (durante la etapa del Bombardeo de Amor), haciéndola sentir deseada y querida; sin embargo, poco a poco ellos mismos comienzan a reducir la dosis para introducir diversas tácticas de manipulación, siendo esta, la triangulación, una de las más utilizadas y eficaces al momento de querer desmoronar el autoestima de la pareja

Recapitulando

Los abusadores emocionales son personas profundamente inseguras.

Narcisistas, Sociópatas, Psicópatas y personas con Trastorno Límite de la Personalidad comparten esta característica.

La única forma en la cual pueden sentirse seguros dentro de una relación interpersonal, sea cual sea su naturaleza, es haciendo sentir menos al otro.

Que quede muy claro que la víctima de un abusador emocional no tiene la culpa de caer en el juego de la manipulación.

Una persona sana, con buenos sentimientos y con capacidad de amar a otros es presa fácil de estos depredadores tan sólo por desconocimiento de estas tácticas. Su bondad y brillo interno son las principales características que el depredador emocional atacará sin piedad.

En el fondo, los abusadores se saben huecos e incompletos; es ese odio propio lo que les orilla a causar tanto daño a las personas que les quieren.

Esto los convierte en personas altamente peligrosas. 

Los abusadores emocionales no pueden ser tomados a la ligera. Van por la vida destrozando el espíritu y los sueños de muchos sin experimentar las consecuencias de sus actos.

Una persona que cae en las garras de un abusador puede tardar meses o años en llegar al punto en el cual decide salir de la jaula psicológica en la que fue colocada desde el inicio (y lamentablemente en muchos casos es incapaz de salir).

La triangulación no puede ser tomada a la ligera y es considerada como una de las Banderas Rojas más importantes.

Tan pronto se detecte su uso dentro de la relación, hay que encender las alarmas internas para frenar de tajo el apego que se esté desarrollando hacia la otra persona.

Detectar este tipo de comportamientos de forma temprana es primordial para poder escapar a tiempo de las garras de un depredador emocional.

 

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